miércoles, 13 de abril de 2011

Memoria polar


El hielo estalla saturando los huesos, y del sonido se desprende una claridad cegadora. La planta de los pies se hace huella desnuda en la morrena. Todo escapa y permanece en una quietud sin tiempo. Entre los icebergs y el laberinto de grietas heladas dos grandes peces juegan en la membrana de luz que separa el agua del aire. Y no hay regreso.

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